por Ignacio de Villafañe*
Lo siguiente es un texto de opinión expresado irónicamente**
Es indignante la repercusión que estuvieron teniendo los últimos “Cacerolazos VIP” en Buenos Aires y sus pseudo copy-paste en el resto de Argentina. Tampoco es algo a lo que me oponga por completo – todo hombre, aun aquel que no es peronista, tiene derecho a expresarse – pero ver acá y allá a mujeres todas emperifolladas, agitando carteles editados con Adobe Illustrator es inquietante ¿Quién se creen que son? ¿La Presidenta? Vistiendo tapados europeos, carteras a la moda de Invierno y botas altas divinas, lo único que les falta a estas destituyentes apátridas es salir todas de negro, con redes en la cara y luto a la inglesa, llorando por Él.Mas, dejando de lado todas aquellas cuestiones que solamente rozan con la piel, lo que en verdad indigna es el trasfondo de las convocatorias porque, a fin de cuentas, ¿qué es lo que gritan esas cucharas cuando chocan con las ollas? Con una mano en el corazón pido que alguien me responda ¿De qué se quejan? Porque si por lo menos hubiese un grado de corrupción desmedido, donde al amparo de la ley los funcionarios públicos afines al gobierno incrementaran constantemente su patrimonio y el de sus amigos, o el nivel de hipocresía fuera tan abrumador que hasta los organismos oficiales mintiesen y los miembros del Honorable Gabinete Ejecutivo, mientras van descalificando, con razones, los reclamos de los oligarcas que ven perder sus privilegios, contasen por otro lado con cuantiosos plazos fijos y carísimos inmuebles en esa Pequeña Europa que es Puerto Madero, si por lo menos ese fuera el caso, lo entendería, pero no es así. Se trata acá de un montón de gente que olvidó a su madre y quedó huérfana de Patria, y ahora se muere por tener la moneda del “Primer Mundo” y le teme a la propia, a la nacional, y exclama que la causa de ello es una supuesta Inflación, un verdadero fantasma que, admitamos, siquiera existe. Entonces yo no resuelvo mi duda y no entiendo qué es lo que pretenden ¿Pretenden acaso que Pichetto explique por qué ahora se muestra tan fervorosamente antimenemista? ¿Plantean como poco ético que la familia Kirchner hable de Patriotismo, Justicia Social, Equidad y mande a Florencia a estudiar cine a New York City? Piden justicia a la Justicia, ¿debido a qué?, ¿o es que todas las causas que comprometen al Gobierno Nacional caen en manos de un mismo juez y yo nunca me enteré? Entonces, siendo así, yo solamente imploro un poco de racionalidad; lo único que falta es que salgan a llorar por culpa del otro fantasma, el de la mediática Crisis Energética, como si no hubiera nafta en las “YPF” nacionales, o se hubiese tenido que aumentar la tarifa del servicio de luz, o existiesen un montón de paupérrimos pueblos que pagan más caro el gas por no tener acceso a la misma red que suministra el recurso en Olivos, en Calafate, o en Recoleta (donde a una mitad de Buenos Aires le da asco la otra). A mi entender la única crisis esta en el Borda, y desde hace un año cuando un camión se estrelló contra la cañería central y desde entonces miles de chicos pasan un frío insufrible, peor que el de las familias en situación de calle que la coyuntura internacional y los soldados de Clarín generan, peor que el hambre en el Chaco, en el Impenetrable y todo el resto del Norte, peor que todo eso es lo del Borda.
Y no me corresponde dar clases de patriotismo pero ocurre que ahora lo siento como un deber. Un buen argentino, no un cipayo, esbirro de Magnetto (no confundir con Magneto, personaje de Marvel) junta sus ahorros en pesos, espera al aguinaldo para guardarlo en un frasco a sabiendas de que cinco lucas en Enero no van a alcanzar ni para pasar la quincena en Venado Tuerto. Y nada de ir a las playas de la Corpo, a Mar del Plata, con la Chiqui Legrand y las revistitas de Fort; el pueblo va a donde Cristina, y Cristina a donde Aníbal, Scioli, Garré, Amado y Kicillof: unas vacaciones populares se pasan en Cariló.
(*) Ignacio de Villafañe es un pelotudo y férreo opositor al gobierno de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner. Si Ud. desconocía esto, era hora de que se entere.
(**) En vista de la recepción que tuvo esta nota la última vez que fue publicada, me ví obligado a hacer estas aclaraciones aprovechando la oportunidad para re-editarla. Creo que no está de más citar a un gran clásico de la literatura española, el diccionario de la Real Academia, a fin de evitar nuevos posibles mal entendidos.
Ironía (del gr. εἰρωνεία, disimulo o ignorancia fingida) f. : 1. Burla fina y disimulada; 2. Tono burlón con que se dice; 3. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice. Ejemplo: “Creo que no está de más citar a un gran clásico de la literatura española, el diccionario de la Real Academia”, o bien “Ignacio es un pelotudo”.
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