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Fe Ciega

por Ignacio de Villafañe


     Llegan tiempos difíciles y todos los mejores meteorólogos, astrólogos y consultores independientes coinciden en lo mismo: va a hacer falta tener fe. Cristina por las dudas ya viajó hasta Roma para redimirse frente al nuevo heredero de San Pedro porque «todo vale en pos del pueblo», hasta cambiar de moral y ponerse a chupar medias debajo de las sotanas.  De este lado del charco, mientras tanto, el flamante buró de economistas integrado por Marcó Del Pont, Kicillof, Moreno y Echegaray estuvo haciéndose cargo de los problemas terrenales: dólares más, dólares menos, otra vez la historia de los créditos de corto plazo y unas cucharaditas de ley antiterrorista -para agregar a gusto -. Para las sobras no hubo otra cosa más que una nueva sobredosis de Argentina Igualitaria: algo de homofobia en San Isidro y un poco de represión docente por el Chaco, casi como de costumbre; como música de fondo se ensamblaron las marchas del 24 de Marzo - Día de la Memoria, Verdad y Justicia - a las que, según algunos cuentan, asistieron Mariano Ferreyra, Carlos Fuentealba y Julio López tomados de la mano y compartiendo un chori; dicen también que cuando les preguntaron qué andaban haciendo Julio tomó la palabra, contestó que pasaban para ver qué onda y siguieron caminando. Cosas de la vida.
     El pasado 18 de Marzo CFK se acercó al Vaticano en medio de un huracán de especulaciones sobre cuál iba a ser su nueva máscara ante la presencia de Bergoglio. La imagen de la Jefa saludando al Sumo Pontífice fue toda una puesta de contradicciones en escena. Fue el encuentro  entre la dama de negro vestida de pies a cabeza con opulento estilo europeo - americanismo cero - y el obispo de humilde túnica calificable entre por debajo de lo papal y apenas por encima de lo mendigante franciscano; fue la opulencia de un aristocrático mate de plata y la sencillez de un «yo lo tomo amargo, pero...». Cristina no sabe reaccionar ante verdades simples; de pobreza quizás pueda hablar mucho pero de austeridad no entiende nada. Ante todo esto surge una duda difícil de aclarar: ¿por qué una presidente - como es Ella - tan pendiente los medios de comunicación, los relatos y la construcción colectiva de sentido a través de los símbolos eligió presentarse con todo ese primer mundismo de Puerto Madero ante la nueva máxima figura popular de la humildad?; es decir: ¿qué mensaje pretendió transmitir CFK? Existe, claro, la posibilidad de que haya sido no mucho más que un mero acto fallido, una inevitable verdad sacudida al Sol: la Presidente, de humilde, no tiene ni los tacones.

     Persignaciones mediante, acá Echegaray se las arregló para entretenerse con cosas más importantes. El titular de AFIP aprovechó el fin de las vacaciones - la baja en la temporada de los affaires políticos en Miami - para aplicar su nuevo impuesto libre de Congreso: un recargo de 20% a las compras con tarjeta en territorio extranjero. La perla mediática salió a flote cuando un grupo de periodistas lo increpó en la calle para que los asesorase en un asunto técnico-existencial: ¿Ese mismo 20% también se aplica a, por ejemplo, los paquetes turísticos con destino a Malvinas? Echegaray diciendo que sí, Echegaray diciendo que no, Echegaray diciendo que las Malvinas son argentinas para las Cadenas Nacionales, pero para la AFIP, que se encarga de materias tangibles, no.

     No a mucha distancia de la Gestapo fiscal – ahora, además, también cipaya - el espíritu del reacomodamiento de precios se acercó a la oreja del Doctor en Carnicería Económica, Guillermo Moreno, para contarle un secreto sobre algo que hace rato venía temiendo: se viene el desmadre. Recetas cortoplacistas a la carta, una pizca de nacionalismo, dos de socialismo y como resultado queda uno de sus mejores proyectos: la «Supercard», un híbrido de nomenclatura yanqui y tradicional folk capitalista argento. - Fe, a estas alturas, ojalá nos sobre. - El kirchnerismo está plagado de esos no-se-qué que le permiten conciliar sus discursillos de izquierda hechos para la gilada con el capitalismo financiero y el consumismo alienante por los que tantos suspiros ciertamente pierden. Moreno ahora lanzó su propia tarjeta - o «card» para los nac&pop - y la tramoya no es difícil de explicar: el doctor propone colocar un plástico con un costo de financiamiento dos puntos por debajo del que tienen las tarjetas ordinarias, lo que implicaría un gran ahorro para los supermercados - y demás negocios del rubro - y quizá uno que otro ingreso extra para el cofre del Estado. El plan persigue estirar el congelamiento de precios cuanto aguante y evitar la explosión antes de las elecciones legislativas de un posible remake del último rodrigazo peronista - dicho a secas: un ajuste - consecuencia de una pésima política cambiaria siempre a favor de los ricos y en perjuicio de los pobres. Kirchnerismo al palo.

     De la Ley Antiterrorista no hay mucho para decir. Parece ser que la Sociedad Rural Argentina y la Gestapo Fiscal salieron a tirarse de los pelos y cuando la última pretendió cobrarle a la primera los impuestos que debía, la primera se puso a especular en público sobre las intenciones del Gobierno de aplicar la ley más progresista de la era K para apretar a los exportadores sojeros. - Pelea de gatos de la alta sociedad. - Lo que es interesante es analizar la cadena que se arma: porque existe una ley antiterrorista la SRA puede quejarse de la AFIP, que por estar buscando efectivo de modo desesperado para emparchar los desastres políticos del BCRA en manos de Marcó Del Pont no solo salió de golpe a efectuar un raid de cobranzas sino que también llegó admitir de facto sus dudas acerca la soberanía argentina sobre Malvinas que, dicho sea de paso - ya entrado el tema de la soberanía - trae a colación la primicia de Base Orcadas y el desabastecimiento que sufren los investigadores argentinos en la Antártida, abriendo las preguntas sobre cuánto nos encargamos de los territorios que declaramos nuestros hasta qué punto somos patriotas más allá de las palabras, todo en medio de tantas horas de Cadena Nacional y spots en FPT gastadas para manifestar las intenciones de Ella de traer de regreso aquellos cerebros fugados durante los años noventa y revalorar la capacidad técnica y científica - antes subestimada - de la República.

     La frutilla del postre llegó con el Día de la Memoria: marchas por todo el país cubiertas por banderas políticas de todos los colores para conmemorar a las víctimas de los tiempos nefastos que nos propiciaron Videla y el resto de su Liga Extraordinaria, militantes de la vida secuestrados, torturados, ultrajados, violados y asesinados hace treinta y siete años, espíritus nobles que lucharon para que finalmente hoy, en la primavera de la dékada ganada, los nuevos militantes siguieran desapareciendo y se moliera a palos a los docentes que reclaman no otra cosa que un salario digno. En San Isidro un grupito de maricones imbéciles molió a trompadas a un homosexual diciéndole «si el Papa es argentino vos no podés ser gay», y en el Chaco - como para dar el ejemplo de lo que significa «tolerancia» -, reprimieron a los trabajadores de la educación diciéndoles (a porrazos) «si los legisladores cobran bien y los oficiales del Gobierno cobran bien, ustedes no pueden cobrar bien». Los dos hechos entre sí son muy diferentes pero en algo se conectan: ambos prueban que hoy, en Argentina, la Memoria sólo se usa para bajar cuadros.

     Oremos.

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