Páginas

P.U.T.A.


     Que se diga lo que tenga que decirse. Ahora, al parecer, todo vale y todo se permite. Años de lucha contra el machismo, para que la Honorable Presidente los derribe exhortando a quienes no piensan como Ella - hombres o mujeres, ancianos o niños, humanos todos - a someterse a la dominación humillante de chuparla.

     Eso ocurrió. Lo repito, esta vez más con mayor detenimiento para que todos lo comprendan: la Presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, decidió rebatir lo denunciado por el último programa de Jorge Lanata mediante su forma favorita de relacionarse con el pueblo: por twitter. Curioso que sea el blue bird de los smartphones el medio de comunicación nacional y popular por excelencia. Pero eso es, como dicen, harina de otro costal.

     Como decía, lo que ocurrió fue que CFK publicó una seguidilla de tuits con el objeto de demostrar lo grandioso de sus políticas subsidiarias de artistas - a todo esto: lo que Jorge Lanata hizo fue documentar los millones de pesos que el Gobierno, a través del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) presidido por el Rector de la UNCuyo, Arturo Somoza, gasta en películas que nadie ve, salvo su mismo elenco y los extras - devenidos luego artistas-filokirchneristas. Entre esos tuits - y acá lo interesante - el octavo llamó particularmente la atención: "Como dijo Maradona lara, lara, lara" rezaba. El laralareo no hacía más que una obvia alusión a la democrática canción camporista. De un modo u otro que la Presidente dijo fue "que la chupen los gorilas". (Alguién debería enseñarle que no sólo las palabras son significantes.)

     No por nada a la cabeza me vienen los calificativos más comunes, ya arraigados a la enorme familia de palabras de Cristina. "Yegua". "Conchuda". "Loca". "Enferma". "Puta". Años de lucha contra la violencia de género violados por la misma persona que predica, por otro lado y sorprendentemente, acerca de lo difícil de ser mujer.

     Entiéndase - por favor: entiéndase - que con esto no se intenta insultar a nadie. La investidura presidencial queda salvada de todo insulto plasmado en esta nota, porque ninguno va a dirigido a Ella. Por supuesto, están quienes se preguntarán "¿y a quién van dirigidos?"."A nadie", es la respuesta. Al menos a nadie van dirigidos como tales (insultos). Más bien, lo que intento demostrar es la violencia que desata la violencia, y la explicités de las palabras reales. Porque "lara lara lara" puede parecer inofensivo. Pero no. Al señor que compra votos para ganar elecciones puede parecerle inofensivo. A un militante profesional puede parecerle inofensivo. Pero a una persona crítica y con conciencia social no. "Lara lara lara" es, como dicen, pasarse por el culo toda la lucha de miles de mujeres contra la dominación machista. Es un vale todo para los que gustan de tratar a CFK como una mujerzuela incapaz de hacer política por el hecho de ser hembra.

    "Que la chupen; que se arrodillen como perras los que piensan diferente y se subyuguen ante nuestra peronista virilidad". Eso es "lara lara lara".

     Tolerancia. Por sobre todas las palabras está la ausencia de tolerancia. Con toda falta de tolerancia hay una imposibilidad de Democracia. Si en algo se basan las teorías hitlerianas que pretenden explicar "este proyecto" es, entre tantas otras, en cosas como estas.

     Igualmente el décimo tuit no deja de dar qué hablar: "Junto con la nota me envió el CD de la peli. La voy a ver, después les cuento". Entonces termina resultando que ni siquiera Ella ve esas películas de nadie. Al menos no lo hace sino hasta que el Sr. Lanata se lo dice. Ella es de ver HBO, no INCAA TV. Ella es más de Game of Thrones. Es - salvo para dar el ejemplo - nacional y popular.

     ¡Mierda! Yo no pienso arrodillarme por pensar distinto.

No hay comentarios: