Señora Presidenta: tengo un mensaje para Usted, a pesar de
ser consciente de que nunca llegará a leerlo. Sepa que, como ya reza el título,
lo que le falta de Evita lo tiene guardado en pesos. No es que la otra haya
vivido como lo que se dice “una persona humilde” - ella también perdía suspiros ante un par de
cosméticos y uno que otro buen pomo de tintura rubia -, pero queda claro que, en
lo que a paralelismos respecta, la
Madonna de los Pobres supo estar mucho más cerca de parecerse a lo que
pretendía ser, que Usted. Digo a propósito “que pretendía” y no “que en verdad
era” porque si hay algo que la historia reciente nos manifiesta como una constante
inalienable al peronismo ese algo es, sin dudas, la magnificación de los relatos
falsos. Tengamos en cuenta que hablamos de la mujer que hablamos, (y no me refiero
a Usted), que es la misma que hizo del Culto a la Moda de la Vieja Europa un
símbolo de lucha de la Clase Obrera Argenta ¡Vaya la lucha! Durmiendo en el
excremento propio para demostrar que no necesitamos el ajeno.Señora Presidenta: me disculpo, porque no era mi intención perderme en enrollos revisionistas aunque haya pecado haciéndolo. Motivan estas palabras la urgencia de sus apuros, de verse traicionada por sus propios planes. La imagino ahora, si no inaugurando los anuncios de futuros proyectos de licitaciones públicas, sentada al estilo de Descartes, francesa y cálida, frente a la imagen de la blonda americana, allí en la suite de Calafate, perdida en especulaciones ¿Qué sería de Usted sin ella y de ella sin Usted? Pues lo he pensado, y por eso es que le escribo. Perdone entonces también, Vuestra Excelentísima figura, mi impertinencia al querer darle lecciones mas espero que la utilidad de las mismas consiga justificarla.
Usted conoce mejor que nadie la pobreza; allí en los decks de Puerto Madero no se habla de
otro tema y sus funcionarios y sus hijos, que tanto los frecuentan, deben de aturdirla con los ecos de esas
charlas y las teorías de Marx que entre café y champagne tratan ¡Ay la pobreza, la herida abierta de Argentina por
la que tanto Usted y Él han trabajado! Ahora
que no encuentra la razón por la que no ve los frutos – de todo ese trabajo
realizado – le repito: lo que no tiene de Evita lo tiene monetizado.
Claro: están los
antipatria, la logia de carroñeros y asquerosos fondos buitre que quieren ya vernos muertos; Usted los conoce bien
y entiende la perversión con que operan porque también compró títulos públicos
a precios irrisorios, esas hectáreas fiscales de las que hoy goza el usufructo
¡Evita mía! No caben dudas de que lo hizo sólo para poder comprenderlos. Los
ojos del odio ven meras tierras santacruceñas mal vendidas a intereses
arbitrarios. Nosotros, que hacemos el amor para vencer - valga la contradicción
aparente -, sabemos que esos ojos se equivocan.
aparente -, sabemos que esos ojos se equivocan.
Pero los antipatria no explican el problema. No se deje
engañar. Ahora que está allí sentada, como la
imagino en su boutique hotel, debe dejar de atormentarse con tales divagaciones y entender lo que le digo. No se distraiga tampoco con Clarín. Es cierto que Magnetto manipula al pueblo, pero sólo a un ínfimo 46%. Un cuarenta y seis de pie a cabeza estúpido que piensa igual que la televisión ¿Acaso no escuchó lo que gritaban en la calle ese jueves 8 de Noviembre? Gritaban que la odiaban porque ahora hay menos pobreza y las empleadas domésticas cada vez ganan más ¿De qué otra cosa se iban a quejar esos miles de idiotas adictos a Romney? Su egoísmo les imposibilitaba pensar colectivamente. A tal punto se dan el lujo de llorar por problemas imaginarios, que se molestan por una inflación que sólo existe en los supermercados ¡Los supermercados! Como si fuera ahí a donde compran su comida las clases medias y bajas. Como decía: no se entretenga con los imbéciles pues son apenas una masa acrítica, claríndependiente, un cuarenta y seis que nada representa y que mejor quedaría afuera que adentro de nuestro amado pueblo.
imagino en su boutique hotel, debe dejar de atormentarse con tales divagaciones y entender lo que le digo. No se distraiga tampoco con Clarín. Es cierto que Magnetto manipula al pueblo, pero sólo a un ínfimo 46%. Un cuarenta y seis de pie a cabeza estúpido que piensa igual que la televisión ¿Acaso no escuchó lo que gritaban en la calle ese jueves 8 de Noviembre? Gritaban que la odiaban porque ahora hay menos pobreza y las empleadas domésticas cada vez ganan más ¿De qué otra cosa se iban a quejar esos miles de idiotas adictos a Romney? Su egoísmo les imposibilitaba pensar colectivamente. A tal punto se dan el lujo de llorar por problemas imaginarios, que se molestan por una inflación que sólo existe en los supermercados ¡Los supermercados! Como si fuera ahí a donde compran su comida las clases medias y bajas. Como decía: no se entretenga con los imbéciles pues son apenas una masa acrítica, claríndependiente, un cuarenta y seis que nada representa y que mejor quedaría afuera que adentro de nuestro amado pueblo.
Usted ya supondrá a estas alturas, ya porque las
posibilidades se agotan o porque se lo anticipa su suprema inteligencia, qué es
lo que pretendo demostrar. Aquí y ahora jamás podría lograr más que un esbozo
de sugerencias vagas mas, sin embargo, haré el intento. Lo que le falta de Evita, que es mucho, lo
guarda en su bolsillo. Le sobra por un lado el autoritarismo - factor
imprescindible para imitar a quien dijo que “Perón es la patria y quien no esté
con la patria [o con su Él] es un traidor” - y el narcisismo





