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Fe Ciega

por Ignacio de Villafañe


     Llegan tiempos difíciles y todos los mejores meteorólogos, astrólogos y consultores independientes coinciden en lo mismo: va a hacer falta tener fe. Cristina por las dudas ya viajó hasta Roma para redimirse frente al nuevo heredero de San Pedro porque «todo vale en pos del pueblo», hasta cambiar de moral y ponerse a chupar medias debajo de las sotanas.  De este lado del charco, mientras tanto, el flamante buró de economistas integrado por Marcó Del Pont, Kicillof, Moreno y Echegaray estuvo haciéndose cargo de los problemas terrenales: dólares más, dólares menos, otra vez la historia de los créditos de corto plazo y unas cucharaditas de ley antiterrorista -para agregar a gusto -. Para las sobras no hubo otra cosa más que una nueva sobredosis de Argentina Igualitaria: algo de homofobia en San Isidro y un poco de represión docente por el Chaco, casi como de costumbre; como música de fondo se ensamblaron las marchas del 24 de Marzo - Día de la Memoria, Verdad y Justicia - a las que, según algunos cuentan, asistieron Mariano Ferreyra, Carlos Fuentealba y Julio López tomados de la mano y compartiendo un chori; dicen también que cuando les preguntaron qué andaban haciendo Julio tomó la palabra, contestó que pasaban para ver qué onda y siguieron caminando. Cosas de la vida.
     El pasado 18 de Marzo CFK se acercó al Vaticano en medio de un huracán de especulaciones sobre cuál iba a ser su nueva máscara ante la presencia de Bergoglio. La imagen de la Jefa saludando al Sumo Pontífice fue toda una puesta de contradicciones en escena. Fue el encuentro  entre la dama de negro vestida de pies a cabeza con opulento estilo europeo - americanismo cero - y el obispo de humilde túnica calificable entre por debajo de lo papal y apenas por encima de lo mendigante franciscano; fue la opulencia de un aristocrático mate de plata y la sencillez de un «yo lo tomo amargo, pero...». Cristina no sabe reaccionar ante verdades simples; de pobreza quizás pueda hablar mucho pero de austeridad no entiende nada. Ante todo esto surge una duda difícil de aclarar: ¿por qué una presidente - como es Ella - tan pendiente los medios de comunicación, los relatos y la construcción colectiva de sentido a través de los símbolos eligió presentarse con todo ese primer mundismo de Puerto Madero ante la nueva máxima figura popular de la humildad?; es decir: ¿qué mensaje pretendió transmitir CFK? Existe, claro, la posibilidad de que haya sido no mucho más que un mero acto fallido, una inevitable verdad sacudida al Sol: la Presidente, de humilde, no tiene ni los tacones.

     Persignaciones mediante, acá Echegaray se las arregló para entretenerse con cosas más importantes. El titular de AFIP aprovechó el fin de las vacaciones - la baja en la temporada de los affaires políticos en Miami - para aplicar su nuevo impuesto libre de Congreso: un recargo de 20% a las compras con tarjeta en territorio extranjero. La perla mediática salió a flote cuando un grupo de periodistas lo increpó en la calle para que los asesorase en un asunto técnico-existencial: ¿Ese mismo 20% también se aplica a, por ejemplo, los paquetes turísticos con destino a Malvinas? Echegaray diciendo que sí, Echegaray diciendo que no, Echegaray diciendo que las Malvinas son argentinas para las Cadenas Nacionales, pero para la AFIP, que se encarga de materias tangibles, no.

     No a mucha distancia de la Gestapo fiscal – ahora, además, también cipaya - el espíritu del reacomodamiento de precios se acercó a la oreja del Doctor en Carnicería Económica, Guillermo Moreno, para contarle un secreto sobre algo que hace rato venía temiendo: se viene el desmadre. Recetas cortoplacistas a la carta, una pizca de nacionalismo, dos de socialismo y como resultado queda uno de sus mejores proyectos: la «Supercard», un híbrido de nomenclatura yanqui y tradicional folk capitalista argento. - Fe, a estas alturas, ojalá nos sobre. - El kirchnerismo está plagado de esos no-se-qué que le permiten conciliar sus discursillos de izquierda hechos para la gilada con el capitalismo financiero y el consumismo alienante por los que tantos suspiros ciertamente pierden. Moreno ahora lanzó su propia tarjeta - o «card» para los nac&pop - y la tramoya no es difícil de explicar: el doctor propone colocar un plástico con un costo de financiamiento dos puntos por debajo del que tienen las tarjetas ordinarias, lo que implicaría un gran ahorro para los supermercados - y demás negocios del rubro - y quizá uno que otro ingreso extra para el cofre del Estado. El plan persigue estirar el congelamiento de precios cuanto aguante y evitar la explosión antes de las elecciones legislativas de un posible remake del último rodrigazo peronista - dicho a secas: un ajuste - consecuencia de una pésima política cambiaria siempre a favor de los ricos y en perjuicio de los pobres. Kirchnerismo al palo.

     De la Ley Antiterrorista no hay mucho para decir. Parece ser que la Sociedad Rural Argentina y la Gestapo Fiscal salieron a tirarse de los pelos y cuando la última pretendió cobrarle a la primera los impuestos que debía, la primera se puso a especular en público sobre las intenciones del Gobierno de aplicar la ley más progresista de la era K para apretar a los exportadores sojeros. - Pelea de gatos de la alta sociedad. - Lo que es interesante es analizar la cadena que se arma: porque existe una ley antiterrorista la SRA puede quejarse de la AFIP, que por estar buscando efectivo de modo desesperado para emparchar los desastres políticos del BCRA en manos de Marcó Del Pont no solo salió de golpe a efectuar un raid de cobranzas sino que también llegó admitir de facto sus dudas acerca la soberanía argentina sobre Malvinas que, dicho sea de paso - ya entrado el tema de la soberanía - trae a colación la primicia de Base Orcadas y el desabastecimiento que sufren los investigadores argentinos en la Antártida, abriendo las preguntas sobre cuánto nos encargamos de los territorios que declaramos nuestros hasta qué punto somos patriotas más allá de las palabras, todo en medio de tantas horas de Cadena Nacional y spots en FPT gastadas para manifestar las intenciones de Ella de traer de regreso aquellos cerebros fugados durante los años noventa y revalorar la capacidad técnica y científica - antes subestimada - de la República.

     La frutilla del postre llegó con el Día de la Memoria: marchas por todo el país cubiertas por banderas políticas de todos los colores para conmemorar a las víctimas de los tiempos nefastos que nos propiciaron Videla y el resto de su Liga Extraordinaria, militantes de la vida secuestrados, torturados, ultrajados, violados y asesinados hace treinta y siete años, espíritus nobles que lucharon para que finalmente hoy, en la primavera de la dékada ganada, los nuevos militantes siguieran desapareciendo y se moliera a palos a los docentes que reclaman no otra cosa que un salario digno. En San Isidro un grupito de maricones imbéciles molió a trompadas a un homosexual diciéndole «si el Papa es argentino vos no podés ser gay», y en el Chaco - como para dar el ejemplo de lo que significa «tolerancia» -, reprimieron a los trabajadores de la educación diciéndoles (a porrazos) «si los legisladores cobran bien y los oficiales del Gobierno cobran bien, ustedes no pueden cobrar bien». Los dos hechos entre sí son muy diferentes pero en algo se conectan: ambos prueban que hoy, en Argentina, la Memoria sólo se usa para bajar cuadros.

     Oremos.

Habemus Peronus


por Ignacio de Villafañe


     Vivir en tiempos de marzo, donde el verano se mezcla con el otoño y las lluvias con el calor, es agitado. Chávez Frías es inoculado, muerto y embalsamado, CFK muestra su faceta de exitosa especialista en materia de diabetes, los supermercados congelan los precios de productos que no venden, Paco Pérez se recibe de más alcahuete que nunca, las clases ni siquiera empiezan -los sueldos ni siquiera suben-,  la UNCuyo se reforma con aires de menemazo y por si con eso no bastase le ganamos a Brasil con gol de Jorge Bergoglio. Lo que falta es el aliento para sobrevivir a tanto.

     Empezando por lo local, el mendocino Francisco Paco Pérez hace poco estuvo dando vueltas por Casa Rosada para arreglar sus quilombos con la minera brasilera Vale. Es loco porque no importa si el problema es local o no: todo lo interesante siempre pasa en Buenos Aires. Paco fue a hablar con la Jefa para resolver qué hacer con los 4.000 trabajadores que andan vacacionando a medio sueldo desde que la actividad de la empresa paró y ahora están a punto de quedarse en la calle. En realidad ni Paco ni Vale son santos: uno es un inepto y la otra contaba con robar más de lo que podría ahora que le intentan cambiar las reglas. De todos modos lo mejor fue el postre - o el agregado de dulce de leche, por no ser algo ocurrido precisamente al final -. Escuchar al Gobernador diciendo que «Si es decisión de ella, ahí vamos a estar, como soldados de Cristina para que vuelva a ser elegida como Presidente» fue como un trago dulce para todos los amantes de la alcahuetería. Nada más federal, nada más autónomo que aquella imagen de cuarta brindada por el impulsor de la reforma de nuestra Constitución Provincial en el Salón de las Mujeres del Bicentenario.

     Siguiendo por la región - y aprovechando la mención de la reforma - está el tema de la Universidad Nacional de Cuyo y la renovación retrograda de su estatuto impulsada el Rector kirchnerista Arturo Somoza. La propuesta de Somoza incluye un proyecto de supuesta democratización universitaria: la elección directa. Decir que tal cosa es «democratizar», en el sentido de  «dar mayor carácter democrático a un sistema», es una completa mentira. En primer lugar la representatividad de los sectores mayoritarios seguirá siendo, en términos absolutos, igual de minoritaria: actualmente hay vigente un sistema de elección indirecta en el cual cuerpos colegiados - el Consejo Superior y los consejos directivos - eligen al rector y los decanos por medio de sus representantes. Somoza pretende quitarle a los consejos la competencia de elegir a las autoridades de las distintas unidades académicas y el rectorado y transferirla, mediante la elección directa, a cada uno de los estudiantes; el problema surge en el detalle: los estudiantes podrán votar para elegir directamente a sus autoridades, pero sus votos representarán sólo un 23,78% sobre el total - es decir: de cada cien votos reales del claustro estudiantil para cada candidato, sólo se computarán veintitrés -. Este mismo sistema de representatividad relativa se extiende con distintos porcentajes sobre los demás votantes de la UNCuyo¹ ; su objetivo es mantener las mismas relaciones de fuerza hoy vigentes en los consejos - sacando algunos puntos de ventaja² - pero con una particularidad que no menciona: el conglomerado estudiantil, por su número y distribución, encuentra mayores dificultades para aunarse como gremio que cualquiera de los otros claustros (el docente, el no-docente) y, siendo así, su voto siempre será naturalmente mucho más disperso, lo que lo pone en desventaja con respecto a cualquier otro elector. La dispersión del grupo y la representatividad forzada a ser menos de un cuarto del total hacen del voto estudiantil un voto inútil, y en ello subyace el carácter antidemocrático de la reforma ¡Viva la Ley de Educación! ¡Vivan Menem y Perón! ¡Viva el pueblo!

     Comentario al margen. «La diabetes es una enfermedad de gente con alto poder adquisitivo» es algo que no vale la pena analizar. Nada más que decir, nada más que acotar...  La Presidente tuvo frases desafortunadas, sí. Ella dijo alguna vez que los docentes no podían quejarse porque «trabajan cuatro horas por día y tienen tres meses de vacaciones [sic]», sí.  El asunto de la diabetes, luego, no merece ni siquiera diez lineas de atención. 

     Viene después, en la lista de Grandes Momentos de la Política latinoamericana, la novela de Chávez y su enceramiento: al presidente bolivariano decidieron muñequizarlo adentro de una vitrina, algo así como un gesto de humildad espléndida para venerar el recuerdo de un bolivariano amante de los hombres sencillos. El gobierno de Nicolás Maduro, como para no olvidarse de su impronta revolucionaria, eligió adoptar una postura sensible frente al tema: capturó a una tal Lourdes Ortega P. por opinar incorrectamente acerca de cuestiones de interés nacional. Concretamente el título de Tribuna de Periodistas fue «Venezuela: detienen a una tuitera por mensajes "desestabilizadores"», y luego estuvo toda la noticia sobre el micro-blog que incomodó a Maduro y lo hizo actuar ¿El resultado? Un  mujer con doce seguidores en twitter terminó privada de su libertad por tomarse joda el circo de Chávez.

      Por ultimo quedó la fumata bianca, la gran novedad que para el arco kirchnerista es un dolor de cabeza bárbaro porque ahora nadie sabe qué carajo hacer hasta que la Jefa tome posición. Bergoglio se convirtió en santo popular, casi al borde del Padre Mujica, el Gauchito Gil y Messi, y Fernández ahora tiene que decidir si ponerse en contra del Papa, y por ende del pueblo, o meterse todos los Te Deum a los que faltó por abajo de la falda. Un dilema entre sus principios populares y su dogma de declaración de muerte a todo enemigo que se le cruce por en frente. Francisco I, o Francisco a secas para otros, es ahora el nuevo orgullo hasta de los argentos más ateos. Todo por la conciencia nacional. Cristina ahora discierne si ponerse del lado de (Agustina) Kampfer o (Adolfo) Pérez Esquivel; al último ella nunca le dio bola: siempre prefirió hablar sobre Derechos Humanos con Hebe de Bonafini antes que con el Nobel de la Paz, pero ahora no sabe qué hacer. Mientras tanto 6 7 8, Delia y todos los payasos ciber-k difunden historias sobre la probable vinculación de Bergoglio con la dictadura. Delia subió a twitter fotos falsas, 6 7 8 puso en la pantalla a la eminencia de Cynthia García, y los ciber-k se la pasaron colgando propaganda en facebook hasta que Cristina alzó la mano en Tecnópolis para recordar que este es un gobierno de «amor»Salpicón criollo. Argentina es así. 
     

¹ Pasando en limpio, la propuesta de Somoza ofrece la siguiente distribución para los claustros: rector y decanos más docentes (titulares, adjuntos y auxiliares): 56,22%; estudiantes: 23,78%; egresados: 13,51% y personal de apoyo académico: 6,47%. .
² Hoy el Consejo Superior está compuesto por cuarenta y dos consejeros, de los cuales once (uno por cada facultad) son estudiantes. Haciendo la cuenta: 11÷42=26,19% (porcentaje no casualmente mayor al elegido luego por Somoza) podemos comprender el origen de las relaciones escogidas.

¿Día de la Mujer?


por Ignacio de Villafañe


     A mi que no me vengan con eso de las mujeres en marzo, con todos deseando «feliz día» y todas respondiendo «gracias» vaya uno a saber porqué. Ya bastante tengo con eso del cumpleaños - a los que igual banco porque son sinónimo de asado -, esa fecha inventada para que todos al menos pudiéramos festejar algo; viene un amigo y te cuenta «soy un inútil, me va mal en el laburo y me metió los cuernos mi tercera esposa», «sí, pero naciste: feliz cumpleaños» ¡Pedazo de fiesta! ¡Que explosión de alegría! Y si no alcanza con eso y todavía sos mina te tenemos otro día. Yo que se; decir «gracias» por ser mujer, o sentirse orgullosa por eso - como si alguien pudiera sentirse orgulloso de no haber nacido con pito (o haber nacido con uno: da igual) - es raro. En lo que a mí respecta siento que es genial ser hombre pero de ahí  a enorgullecerme... Digo: ¿por eso enorgullecerme?, ¿es que tengo que andar diciendo «¿Viste que groso que soy? Podría haber nacido mina pero conseguí ser hombre; flor de capo yo, ¿no?» a cada uno que encuentre? Que nadie se exaspere: esto no es una reacción macho-brutal-misógina; simplemente me molesta la banalización de la causa.

     En el día 8 de Marzo en realidad nunca pasó mucho.  La primera vez que se decretó un Día de la Mujer fue en Estados Unidos de América, un 28 de Febrero de 1909. En 1910, en Copenhague,  un centenar de mujeres socialistas decidieron que había que el Día internacional de la Mujer trabajadora, sin acordar bien cuándo. Consecuencia de eso, al año siguiente, Alemania, Austria, Suiza y Dinamarca celebraron la fecha con 10 días de adelanto respecto a la fijada por los yanquis y 10 de retraso respecto a la que hoy conocemos, el 18 de Marzo. Apenas 6 días después, el 25 de Marzo de 1911, una fábrica de camisas se incendió en Nueva York; murieron 146 personas: 129 eran mujeres y 17 hombres. El hecho parece poco relacionado con el tema, pero hoy muchos creen que esos más de 100 inmigrantes judíos e italianos, y particularmente esas casi 130 mujeres de entre 14 y 43 años, fueron y siguen siendo el motivo de los festejos/conmemoraciones de hoy día - cosa sin sentido -. En 1913 Rusia festejó en el último domingo del febrero de su calendario el Día internacional de la Mujer, que resultó ser el día 8 de Marzo del nuestro, y en los años siguientes otros países comunistas se fueron sumando.

     Recién en 1977 Naciones Unidas invitó a todos los países miembros a declarar el 8 de Marzo como el Día Internacional etc. Realmente el suceso es de suma relevancia ya que fue tenido en cuenta por Naciones Unidas. Naciones Unidas es así: inventa el Día de la Paz y hay paz en el mundo, proclama el Día mundial contra el Cáncer, contra el Trabajo infantil y el cáncer se acaba y todos dejamos de comprar productos de Asia. Después quizá las Malvinas continúan en manos de los ingleses, Estados Unidos se siga saliendo con las suyas, y los negros no paran de desnutrirse en África, pero Naciones Unidas hace. Por eso, y por lo importante que es ONU celebramos el Día internacional de la Mujer, un día fantástico donde todas obtienen lo que se merecen: dos flores de mierda y un «sos maravillosa» del orto. Ellas dicen «gracias, somos sensuales y fuertes, valientes y vulnerables» porque, claro, de eso debe ser que se trata ser mujer; de seguro de chicas ellas son agarradas de los pelos por sus madres que les gritan «¿¡pero que hacés, puta de mierda!?, tenés que ser más vulnerable», y después el soplamoco educador. Así deben de criarse (Naciones Unidas:gracias) los millones de mujeres que después andan creyendo que la igualdad de derechos pasa por repetir eso de que «toda mujer es bella», cosa que tampoco comparto. No importa si sos el sostén económico de toda la cadena de McDonald's, si tenés dos kilos de nazo o transpirás como un sauna por la raya del culo porque si sos mujer: sos bella, ¡eso es tener derechos! Porque al menos una vez al año se debe tener derechos; los poéticos obreros pueden ser violadores verbales 364 días al año, pero el 8 de Marzo gritan «¡cómo te parto, bella esistencia, feliz día!».

     Obviamente tampoco es cuestión de ser escéptico. El 8 de Marzo es un día para conmemorar los logros conseguidos por todas esas mujeres que lucharon para transformar la historia. Se recuerda lo que aún falta lograr: la verdadera igualdad en el trabajo y en las casas, la supresión de la trata, el fin de la explotación sexual. Pero también por eso es raro el 8 de Marzo: está inventando para descosificar a la mujer y para que se la recosifique con cada «feliz día» y cada «gracias» que se da ¿Feliz día por qué? ¿Por haber nacido y engrandecer cada uno de nuestros días? ¿Eso es algo así como «por seguir siendo mujeres y no haberse convertido en hombres y por servirnos, día a día,engrandeciéndonos»? ¿Qué tipo de reconocimiento es ese?

     Así que no me vengan con eso de ir a todos lados dando besos y caminar felicitando. La que quiera dar las gracias que lo vaya a ver a Arjona; él tiene toda una canción dedicada a explicar lo que es capaz de hacer un hombre para poder garchar. Eso es todo. Y feliz día internacional del estereotipo cultural de género más denostado, marginado y subestimado no sólo por los hombres sino también por todas esas mujeres que insisten con esa historia de rendir homenaje al sexo.

Una Opinión obligada

por Ignacio de Villafañe

     Sería una estupidez no hablar de Chávez esta semana. O más bien escribir: sería una estupidez no escribir sobre Chávez esta semana, porque hablar puede hablarse o no, eso al fin y al cabo es algo que mucho no importa. Escribir es necesario porque, así como esta, hay también otros centenares de notas, seguramente mucho mejor redactadas, dando vueltas alrededor del tema. Ahí están todos con sus estados de facebook y sus tuits llenos de hashtags diciendo que «Adiós a un gran líder. Adiós Hugo Chávez.»  y «Las ideas no se matan #VivaChávezporSiempre». Los diarios, los blogs - este blog -, las radios, los canales de televisión, todos hablan de Chávez y todos ellos con la misma frialdad: hablan de un Chávez que para ellos nunca existió, quizá porque consideren que ahora estando muerto no haga falta despotricar contra sus restos; al antes tirano y sanchopancista simplón hoy se le envían los más sentidos pésames, al antes Señor Exprópiese hoy se lo llama Don Carismático, al hablador del ¿¡por qué no te callas!? hoy lo califican de ávido orador. Aquí y allá los discursos cambian, como si el común de la gente supiera enfrentar cualquier tipo de debate a excepción de aquellos en los que se entremezcla la muerte. «¿Cómo opinar acerca de un difunto?», y entonces todos callan.
     
     La Presidente declara tres días de duelo y luego todos callan. Apenas hay algunas comparaciones bobas - «Cuando fue lo de Once decretó dos días nada más» - pero en general todos callan.  En Venezuela los poderes se confunden, el «Socialismo del s. XXI» se propone, en la práctica, como antítesis del concepto de Estado de Derecho y la Justicia se confunde con el Poder Ejecutivo, y el Poder Ejecutivo ejecuta sobre el Legislativo y sobre todos flota una nube rancia de obediencia militar; todo eso fue obra de Chávez, pero ahora Chávez murió y entonces todos callan. En Venezuela además hay montones de asesinatos cada día, muchos de ellos escalofriantemente brutales; Venezuela es el país de La déCada ganada (con «C» de Chávez), la República Bolivariana de la igualdad recuperada, la Nación feliz - se entiende - de la educación lograda; Venezuela es la pragmatización del latinoamericanismo calletreciano y Calle 13 es la misma banda que escribió «Hay poca educación (...),  cuando se lee poco, se dispara mucho». Venezuela es la alfabetización del 25% y el titular de los 52 asesinatos diarios; y eso fue en el gobierno de Chávez, pero ahora Chávez murió y entonces todos callan.

     Dentro de todo es algo lógico, porque nadie saldría a decir «menos mal que murió Chávez», en parte porque sería una canallada y en parte porque hay además una posible verdad que todos sospechan: que Chávez nunca importó tanto. A fin de cuentas por algo es un tema que no se habla y solamente se escribe: ¿quién sabe tanto de Chávez en efecto? La gente común puede escribir y leer lo que sea, puede perder horas frente al noticiero escuchando la misma primicia una y otra vez, pero cuando habla lo hace sobre lo que le interesa, ¿y a quién le interesa tanto Chávez? «Pero es innegable que fue un líder muy querido y marcó un rumbo ideológico de unidad latinoamericana como ningún otro», cosa que puede ser cierta, pero que no hace a Chávez ser Venezuela y mucho menos viceversa. Y probablemente por eso todos callan - es decir: volviendo a hablar de los medios y su frialdad para tratar el tema; volviendo a hablar de lo que callan -, porque no tengan la menor idea de si vale o no la pena gastar tinta en denostar al sucesor del muerto, o porque no sepan todavía como girar el discurso que culpaba de todo al Comandante regordete y se encuentran a estas horas especulando sobre si el público intelectualoide, lector de diarios de domingo, está preparado o no para entender la naturaleza del conflicto no como el producto de un caudillo caribeño, sino como la consecuencia de un conflicto social mucho más complejo. «¿Querrá nuestro público leer sobre eso?» se preguntan.

     La foto elegida para encabezar esta columna no fue tomada al azar. Es la foto del génesis del chavismo, en contraposición a las imágenes propuestas por Perfil, Clarín, La Nación, Pagina/12 e Infonews (Tiempo Argentino), las de Chávez sonriente, Chávez feliz, «el Chávez que hay que recordar». Quizá Marzo de 2013 sea un mes para reflexionar: los papas abdican, los héroes perecen y las ideas no se matan, cierto, pero cambian. Yo, a costa de eso, me veo obligado a llevar la contra. Obligado a escribir sobre Chávez que es un desperdicio escribir tanto sobre Chávez. Porque él se murió pero ahí esta Venezuela, con el mismo pueblo engolosinado por la prosa antiimperialista y la idea de un nuevo Dios Made in Latinoamérica. El mismo pueblo que acá, ansioso por encandilarse con el cuento de la Patria Grande y los discursos de Izquierda con puñetazos de Derecha. Pueblos que creen compatible la hermandad de las naciones con la doctrina barata del roban pero hacen. Pueblos que no encuentran contradictorio avasallar a minorías con tal de lograr, como sea, su ideal cristiano de amor y solidaridad.

     ¿Qué dejó Chávez, entonces, luego de muerto? Quizá las huellas del nuevo rumbo político que nos tocará atravesar, o la oportunidad abierta a Cristina o a Dilma de tomar el liderazgo regional. Con suerte, Chávez dejará mucho más luego de transcurrido cierto tiempo: un devenir de la historia que más tarde o más temprano habrá de echar luz completa sobre aquellas mayorías, sobre esos cincuenta y cuatro por cientos hiperinoculados con relatos fantásticos de Hugos y Perones y Néstores y Bolívares que jamás fueron realmente imprescindibles y posiblemente mucho menos necesarios.

Falta de convicción

por Ignacio de Villafañe

     Educar no es invertir. Poner en pantalla el fútbol rehusando toda posibilidad de ingreso es invertir. Popularizar la televisión digital es invertir. Subsidiar la mala administración de una linea aérea tendente a la quiebra es invertir. Repartir computadoras con acceso directo a los portales oficiales, montar actos para rebautizar avenidas, centros culturales y colegios con el nombre de Néstor Kirchner, gastar tinta y saliva en convertir en asunto de Estado a los jacarandaes de la 9 de Julio, todo eso, es invertir. Pero educar no es invertir.

     Sería un gran error culpar únicamente al Gobierno Nacional por la cuestión docente en relación a la puja por las paritarias entre los distintos gremios y las administraciones provinciales; estrictamente, Nación ni siquiera es legalmente responsable de lo que cobran lo distintos profesores y maestros, pero políticamente mejor ni hablar. Sólo en Fútbol Para Todos se gastó el año pasado 1.287 millones de pesos del total del que disponía la Nación, en Aerolíneas Argentinas otros 3.845,2 y en Ar-Sat,  la empresa encargada de proveer la Televisión Digital Argentina, 1.999 más. Sumados dan un total de 7131,2 millones de pesos, $594.270.000 mensuales. Si todo ese monto se dividiese entre los 960.000 docentes que enseñan a lo largo de la República quedaría como resultado un total de $7.428,34 anuales para cada docente, $619 mensuales. 

     Ahora bien: $619 quizá suene a poco, pero cuando se habla de salario docente siempre se habla de poco. Para ilustrar lo anterior basta con seguir haciendo cuentas: $619 es el 22% de $2.813,76; 22%, por otro lado, es el aumento con el que el Ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, consideró que los sindicatos se debían conformar; $2.813,76 es - pesos más, pesos menos - el monto del salario básico docente actual, un monto que queda $512 por debajo de la linea de pobreza.

     Los números confunden, mas cuando lo que se discute es si un docente que recién comienza debe ganar más o menos de $5000, o si debe aspirar a ganar como máximo, ya a punto de jubilarse menos de $10000, los números son bastante claros. No es cuestión de indicar qué debe hacerse y qué no, sino de dilucidar cuál es la política que sustenta tan mezquinas decisiones. Para este gobierno, que consiguió destinar un 6% del PBI al área educativa, la educación puede prescindir de los educadores. En el mejor de los casos lo que el gobierno tal vez considera es que sus educadores son lo suficientemente flojos e incapaces como para merecer cobrar un sueldo acorde a la importancia de sus funciones (porque sin dudas un gobierno que destina el 6% a que los argentinos sean educados no interpreta a esta actividad como poco importante). Otra posibilidad es que no en vano esta política se haga llamar siempre nacional y popular pero nunca progresista, y sostenga que educar es agrandar los edificios y repartir computadoras pero no enseñar, que educar es contener y no formar.

     En Argentina hace falta transportistas pero no educadores. Un chofer de colectivo en Mendoza comienza con un sueldo superior a los $6.500; un profesor de nivel secundario cobra al iniciar menos de $5000. Es una cuestión de incentivos y de proyectos de país. El salario promedio en las empresas públicas se encuentra más cercano a los $15.000 a los $10.000; un profesor de nivel secundario cobra al finalizar todavía menos que el último monto. El pueblo no necesita ser educado y por eso es que tampoco hacen falta educadores. Los educandos sobran, eso sí. A ellos gracias es que se vende el discurso de los millones de netbooks, las 1.700 escuelas, la inclusión, el seis por ciento, Paka-Paka y el País con Buena Gente. Sin ellos no existiría el cuento de la maestra que andaba kilómetros para poder dictar clases y hoy camina por un puente, o el juego del Eternauta que vino a salvar a América con su conciencia social y su heroísmo de grupo. No habría ninguna visita a los museos de Evita y a la increíble Tecnópolis.

     No es cuestión de afirmar, insisto, qué debe hacerse y qué no. Pero si de política se trata, es indudable que el compromiso de este gobierno con la educación es más por obligación que por convicción. Mejorar los salarios tal como los gremios lo solicitan - y como el sentido de justicia lo indica - no es un imposible sino una mera cuestión de voluntad. Quizá el costo político de desoír y subestimar a los docentes no sea lo suficientemente alto como para acotar el margen de gastos disponibles para el pan y el circo nuestro de cada día. Lo que queda claro es que si a la educación se le relega alguno de los últimos puestos de la lista de asuntos urgentes, no es por una cuestión de fuerza inevitable sino por mera consecuencia de su auténtica ideología.

El Resto de nuestra Libertad

por Ignacio de Villafañe


     Abordar el problema de la libertad en una nota de apenas mil palabras es casi un acto suicida, en parte por la enormidad del riesgo de no alcanzar a cerrar siquiera la introducción y en parte porque la expresa necesidad de obviar las definiciones a causa de la brevedad que exige el texto dificulta de por sí un análisis profundo de cualquiera sea el tema que se trate. Sin embargo, en tiempos donde la globalización cultural, la esclavización a manos del Gran Imperio, la obligatoriedad de lo diverso, la identificación como obediencia debida, la deconstrucción del lenguaje y la imposición de los relatos (y sus respectivos metarrelatos) están en boca de casi cualquier fulano o mengana con ínfulas de Perón nuevo se vuelve menesteroso replantear el gran problema del Hombre - que es el de la libertad - sea del modo que sea para pensarlo como cuestión nuclear de lo que va a ocurrir: en tiempos así, ¿qué queda para la libertad?

     Tenga lugar una aclaración preliminar: la pregunta ¿qué queda para la libertad? habrá de ser solamente válida en el caso en que todo lo antedicho (la globalización cultural, la esclavización..., etc.) sea efectivamente real. Dicho de otro modo: suponiendo verdadero el paradiscurso oficial, donde se plantea el conflicto entre una enorme maquinaria megacorporativa-multiuniversal, regidora de la razón del hombre, y una única opción como solución posible, "liberadora" - entre comillas gigantes -, nacional y popular que es alzarse como pueblo hecho masa y uno frente a los mayores villanos que el mundo haya podido ver: el otro; suponiendo eso cierto entonces si podría afirmarse que la libertad quedaría sesgada.

     El cristinismo sostiene, cada día con más énfasis, la tesis de la patria grande. Supersticiones. Argumenta, como antes argumentaron otros peronistas de espíritu nacionalista, que sólo con verdadera conciencia argentina y, mejor aún, latinoamericana conseguiremos, finalmente, ver crecer a la República. Soluciones locales a los problemas locales. Aquellos que se creen los dueños del planeta pueden osar ponérsenos en contra pero nosotros, si nos unimos, le mostraremos quién manda y entonces habrá justicia. Aquellos son y fueron nuestros enemigos desde siempre, son el egocentrismo y la deshonestidad de la corona inglesa, y la prepotencia pedante de Estados Unidos de América, son la contracara del mismísimo humanismo y por eso nosotros debemos imitarlos, porque no hay mejor cura frente a un nacionalismo desmedido que otra enorme dosis de nacionalismo. Este gobierno es, por su parte, la institución idónea para llevar a cabo tamaña empresa, porque es también la expresión directa y natural del pueblo - el pueblo-masa, el pueblo-uno - que levanta la voz en este nuevo siglo para decir ¡basta! y reclamar lo que siempre le fue suyo y jamás le permitieron.

     
El nacionalismo proscribe la conciencia individual y la permuta por la colectiva. La libertad del hombre es sustituida por la libertad del pueblo con la particularidad - quizás en términos políticos sea más una ventaja -  de que el pueblo es incapaz de razonar. El pueblo no tiene razón sino expresión de deseo; el ser-individuo razona pero el ser-colectivo no puede más que abogar por una conclusión común que habrá de proyectarse luego mediante el voto popular. En términos cristinistas, es el voto popular el que elige cuál debe ser la cabeza pensante de todo el ser-colectivo. La cabeza piensa, razona, decide y luego el pueblo aprueba o desaprueba, acorde a sus deseos, el razonamiento ya hecho. La libertad del pueblo, en contraposición a la del hombre, es una libertad sujeta; mientras la libertad del hombre consiste en la elección de la posibilidad, la libertad del pueblo se remite a la mera posibilidad de la elección.

     Al otro lado del pueblo están los otros. Los otros carecen de identidad; son lo que no es, porque son el no-pueblo y están determinados en un sentido absoluto. Sobre los otros cae la presión de las multinacionales y las corporaciones. Los grupos económicos definen sus necesidades y gustos y los medios masivos de comunicación se encargan de establecer la sintaxis monocorde de sus ideas. Cuando actúan carecen de humanidad, lo hacen como consecuencia de una serie combinada de patrones egoístas e individualistas tendientes a un único objetivo: la imposición de ellos mismos por sobre los demás. En los otros la libertad está latente pero es sólo potencial. Los otros son víctimas y esclavos de las grandes mentes mundiales que sostienen los hilos del destino y los mueven acorde a sus intereses. Pero aún: siquiera esos grupos económicos y medios de comunicación, siquiera las grandes mentes disfrutan de la libertad porque en realidad están todos sujetos, incluso ellos mismos, al dictamen de sus propios intereses.

     El problema de la libertad en el discurso oficial radica en la subvaloración que se hace de esta. Para el cristinismo el papel de la libertad en el plano de lo social es relativamente menor. La felicidad del hombre es vista como el resultado material de una suma de factores individuales - progreso, seguridad, igualdad frente al otro, justicia social, estima, reconocimiento, poder, etc. - y no como un estado de plenitud del ser. La libertad es prescindible en tanto el hombre-pueblo disponga de todo lo que siendo libre desearía disponer. La libertad, en pocas palabras, para el cristinismo podría no existir. La lucha contra la opresión debe ganarse por el sólo hecho de que como argentinos no fuimos concebidos para ser oprimidos, y  que ya pasados doscientos años es tiempo de que mostremos nuestra superioridad. Esta última oración tiene carácter dogmático: nunca cuestionamos por qué somos lo que somos pero tenemos bien en claro lo que debemos ser. La conciencia del deber, por otro lado, no es casualidad en un movimiento signado por la organización vertical, la inspiración militar - recordar a Montoneros, al General Perón, al Comandante Chávez, los Soldados del Pingüino y a la Jefa - y el culto al combate y la lucha. Un ejército, continuando con el paralelismo, lucha (al menos en teoría) por la libertad pero alcanzada esta su existencia se vuelve innecesaria; cada soldado se somete al deber y renuncia a su condición de libre y se aglomera en el ser-colectivo que es el ejército - comprendido por el mayor ser-colectivo que es la patria - para desarmarse luego de logrado su objetivo. La diferencia entre un ejército y el cristinismo está en que el primero siempre es pensado como medida provisoria - la misma historia ya se encargó de mostrarnos los peligros de que así no fuera - mientras al último se lo concibe como a un proyecto hacia el futuro, de tipo trascendental.

     Queda, a modo de conclusión, la pregunta inicial abierta a la libre interpretación. En tiempos donde lo ya dicho, donde las palabras transmutan su propio nombre y la prioridad es la urgencia del deber: ¿qué queda para la libertad?

Eramos tan argentinos

por Ignacio de Villafañe


     El 24 de Marzo de 2011, a las puertas del Congreso Nacional, entre los festejos por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, cerca de una decena de gigantografías se apostaban luciendo los cuerpos enteros de personajes como Mariano Grondona, Chiche Gelblung o Joaquín Morales Solá. Sobre sus caras, en las imágenes, había dianas dibujadas y salivadas; los niños se acercaban para escupirlas mientras los padres observaban entre risas. 

     Aquel mismo año 2011, casi cuatro meses después -un martes 12 de Julio-, luego de la victoria macrista en las elecciones republicanas por la gobernación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Página/12 publicó una carta de Fito Paez, intitulada "La Mitad", execrando sobre la mitad de la capital porteña que no lo comprendía. Fito continuó actuando en eventos oficiales a cambio de cuantiosas sumas de dinero y a pesar del poco tacto político que su sola imagen implicaba. Se disculpó, vagamente, un tiempo después. Aún hoy sigue siendo uno de los artistas favoritos de las altas cúpulas kirchneristas.

     En Mayo de 2012 el Secretario de Comercio Guillermo Moreno emprendió un amistoso viaje a la República de Angola, presidida por José Eduardo dos Santos desde 1979 hasta la actualidad, para entablar una serie de acuerdos comerciales de manera bilateral. Durante el mismo se entregaron medias con la inscripción "Clarín Miente" a pequeños angoleños de sonrisas grandes y barrigas flacas. Allí en Angola los niños suelen hablar umbundu, kimbundu, kikongo, chokwe, nganguela, kwanyama o portugués, pero no español. Los niños, allí, tampoco suelen usar medias, pero la intención de aquel acto no era, evidentemente, ayudar sino algo más.

     El Calafate, 5 de Enero de 2013; "Una respuesta al actor Ricardo Darín sobre las Declaraciones Juradas de "Los Kirchner" (sic).", carta de la Presidente Sra. Cristina Fernández al Sr. Ricardo Darín. Extracto:
 Usted mismo fue acusado y detenido por un juez en marzo de 1991, por el delito de contrabando de una camioneta que ingresó al país con una franquicia especial para discapacitados. Perdón, no le deseo el mal a nadie, pero menos mal que no estábamos “Los Kirchner” en el gobierno, o hubiera sido considerado una persecución política. ¿Lo recuerda? La verdad yo lo había olvidado, con tantas cosas en la cabeza, pero hoy entré a clarín.com y leí la nota “Un fallo benefició a Darín”.
     Ricardo Darín revelaría más tarde el carácter engañoso de la información brindada por la investidura presidencial, aunque el daño ya había estado hecho.

     El martes 22 de Enero del corriente en distintos lugares de Buenos Aires y Mar del Plata pudieron verse carteles sugiriendo que Jorge Lanata era un mercenario del Jefe de Gobierno Mauricio Macri y el Gobernador Daniel Scioli. No fue esa la primera vez -sí, hasta ahora, la última- que se realizaron ataques anónimos del mismo estilo contra periodistas y personajes abiertamente críticos de la gestión actual del Gobierno Nacional.

     Casi dos años después del primer hecho citado en esta nota, apenas doce días luego del último, litros de tinta se volcarían sobre las hojas de Página/12 para repudiar y minimizar los abucheos a Boudou primero y Kicillof después. Los escraches también serían objeto de análisis peyorativos por parte de Tiempo Argentino y demás radios y revistas y programas de TV afines a la misma concepción de periodismo. En sí un escrache jamás podría considerarse como conducta civilizada, pero lo ocurrido con el Vicepresidente Amado Boudou y el Viceministro Axel Kicillof va más allá de una mera conducta y una mera idea de lo que es la civilización. En sí un escrache jamás podría ser deseable porque, por necesidad, para lo civilizado lo incivilizado jamás podría ser deseable. La cuestión central aquí es preguntarse si es verdad o no que por regla general lo civilizado nunca habrá de desear un escrache.

     El elenco oficial sabe cuándo es conveniente y cuándo no enjugarse la boca con discursos moralistas, entiende perfectamente que no todo fenómeno social merece ser escuchado con la misma oreja y maneja a tal punto el concepto de democracia que hasta es capaz de convencer a toda una horda de idiotas de que no hay nada más democrático que ignorar la voz y el voto de aquellas clases sociales que piensan como los otros -entiendase: bajo el falso disfraz de la lucha de clases divididas según principios económicos se esconde la verdadera clasificación del universo kirchnerista: los que piensan como nosotros (ellos) y los que actúan (y tal vez piensan) como los otros.

     Los escraches deben ser repudiados, es cierto, pero más repudiado debe ser el hecho de que sean necesarios -y hoy lo son-. Cuando la impotencia es lo último que le queda al pueblo frente un circo ambulante de corruptos y ladrones, y el único diálogo posible es el de la confrontación, la bronca se vuelve necesaria. Curiosa diferencia: la agrupación H.I.J.O.S. define "escrachar" como "poner en evidencia, revelar en público, hacer aparecer la cara de una persona que pretende pasar desapercibida"; el oficialismo por su parte, ahora, prefiere decir que "escrachar" es una "gorilada fascista". Quizás haga falta memoria o se haya perdido mucha (¡vaya ironía!) desde aquel 24 de Marzo del año 2011 hasta los días de hoy, porque no caben dudas de que si memoria sobrase el Gobierno Nacional ya habría entendido que la sociedad no comenzó a atacarlo sino más bien a hablarle en el mismo idioma.